LA AUTOBIOGRAFÍA
La autobiografía es la confesión íntima que hace un autor de su propia vida. En ocasiones, la sinceridad en el relato de su vida encubre un cierto afán de exhibicionismo y de justificación propia. Una de las primeras autobiografías (397-398) tal vez sea el libro de las Confesiones, de san Agustín, donde relata la trayectoria de su experiencia religiosa. En el siglo XVI, santa Teresa de Jesús escribió la considerada como primera autobiografía de la literatura castellana: El libro de mi vida.
Pero sólo dos siglos después, a partir de la aparición de las Confesiones de Jean Jacques Rousseau o del libro sobre la Vida, ascendencia, nacimiento, crianza y aventuras del doctor don Diego de Torres y Villarroel, se produce la época dorada del género autobiográfico.
1. El tener padres virtuosos y temerosos de Dios me bastara, si yo no fuera tan ruin, con lo que el Señor me favorecía para ser buena. Era mi padre aficionado a leer buenos libros, y ansí los tenía de romance para que leyesen sus hijos éstos. Con el cuidado que mi madre tenía de hacernos rezar y ponernos en ser devotos de Nuestra Señora y de algunos
santos, comenzó a despertarme, de edad –a mi parecer– de seis u siete años.
2. Ayudábame no ver en mis padres favor sino para la virtud; tenían muchas. Era mi padre hombre de piedad con los enfermos, y aun con los criados; tanta, que jamás se pudo acabar con él tuviese esclavos, porque los había gran piedad. Y estando una vez en casa una –de un su hermano– la regalaba como a sus hijos; decía que, de que no era libre, no lo podía sufrir de piedad. Era de gran verdad. Jamás nadie le vio jurar ni murmurar. Muy honesto en gran manera.
Santa Teresa de Jesús, Libro de mi vida
A partir de esa época surgieron otros géneros, como las confesiones, los diarios o las memorias. El escritor ruso Leon Tolstoi escribió su Confesión; el checo Franz Kafka, su Diario; el rumano nacionalizado francés Eugène Ionesco, su Diario en migajas, o el alemán Thomas Mann, sus Diarios íntimos. Otros autores han incluido en sus novelas o ensayos
pinceladas autobiográficas, como el poeta y escritor Carlos Barral, en Penúltimos castigos, o el novelista cubano Guillermo Cabrera Infante, con La Habana para un infante difunto.
Entre los autores de lengua inglesa sobresalen las autobiografías de los escritores ingleses Graham Greene,
con Una especie de vida y Vías de escape, o la de John Osborne, con El final de mi viejo cigarro, así como la de lo
estadounidenses Chester B. Himes, con La cualidad del daño y Mi vida en el absurdo, o la de la escritora Lillian
Hellman, Una mujer inacabada. Algunas personalidades del mundo del espectáculo han escrito sus biografías, aunque con desigual calidad literaria. Sobresalen entre ellas las que han publicado algunos cineastas, considerados también por su obra literaria, como John Huston, con A libro abierto, o Elia Kazan, con Mi vida. También, aunque con un menor rango literario, podrían mencionarse las autobiografías de políticos, como la del líder sudafricano Nelson Mandela, La larga marcha hacia la libertad, o de empresarios, como la de L. Iacocca, Autobiografía de un triunfador.
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