viernes, 10 de junio de 2011

¿Qué es el tono literario?

         Cuando hablamos del tono literario de un texto nos referimos a la actitud del narrador a lo que él o ella narra.  En otras palabras, el tono es la emoción principal que refleja en el estilo narrativo del narrador.
         Para entender este concepto hay que tener en cuenta la idea de que hay muchas maneras de contar la misma cosa.  Se dice que hay sólo un número finito de historias que hemos de repetir constantemente a través de la historia de la humanidad.  De allí el atractivo universal de la literatura; de que textos como la Odisea de Homero, escrita aproximadamente en el siglo VIII AD, aún resuenen en nuestros espíritus.  De hecho, ya decía Eclesiastés, hijo de David, que ”no hay nada nuevo bajo el sol.” 
         Si siempre contamos las mismas historias, entonces la manera en la cual se cuenta algo adquiere mucha importancia.  Esta manera o forma de contar es lo que denominamos el estilo narrativo.  El estilo narrativo que adopta el narrador reflejará la manera en la cual el narrador se siente hacia lo que cuenta.  El tono literario intenta describir esta emoción del narrador hacia aquello que cuenta.  De esto que el tono se exprese con un adjetivo que describe una emoción.
         Auque se puede utilizar casi cualquier adjetivo para describir el tono literario de un texto la siguiente lista presenta los adjetivos más usados en análisis literario.

·         Tono trágico
·         Tono irónico
·         Tono paródico
·         Tono íntimo
·         Tono jocoso
·         Tono serio
·         Tono formal
·         Tono informal o familiar
·         Tono moralista
·         Tono realista
·         Tono idealista
·         Tono melancólico
·         Tono sombrío
·         Tono condescendiente
·         Tono parco
·         Tono periodístico


         Estudia el siguiente ejemplo.
1.     Luis García murió ayer a las siete de la tarde.
2.    Mi hermano Luisin, el Chiquitín, se despidió de mí ayer, no como solía hacer todas las tardes, a las siete de la noche más triste de mi vida.
3.    El señor García Montes se apartó de esta vida pasajera rumbo a la eterna el día de ayer antes de que el sol cesara de regalarnos su luz y se escondiera definitivamente.
4.    Al fin calló Luis su bocota y cayó, ayer en la tarde, en un dulce y envidiable sueño cual niño mimado en las faldas de su madre o como sapo apachurrado en la autopista.

Tomemos la primera oración como la narrativa básica-lo que pasó- sin embelecos o decoraciones. De ésta podríamos decir que tiene un tono parco, periodístico, realista.  La segunda oración tiene un tono íntimo, familiar, melancólico.  La tercera oración refleja un tono formal, serio, y trágico.  La cuarta oración expresa un tono jocoso, informal, y condescendiente. 

                                                                         Amherst College, S’08 SPAN 3, 5 PFM

viernes, 3 de junio de 2011

Autobiografia

LA AUTOBIOGRAFÍA

La autobiografía es la confesión íntima que hace un autor de su propia vida. En ocasiones, la sinceridad en el relato de su vida encubre un cierto afán de exhibicionismo y de justificación propia. Una de las primeras autobiografías (397-398) tal vez sea el libro de las Confesiones, de san Agustín, donde relata la trayectoria de su experiencia religiosa. En el siglo XVI, santa Teresa de Jesús escribió la considerada como primera autobiografía de la literatura castellana: El libro de mi vida.
Pero sólo dos siglos después, a partir de la aparición de las Confesiones de Jean Jacques Rousseau o del libro sobre la Vida, ascendencia, nacimiento, crianza y aventuras del doctor don Diego de Torres y Villarroel, se produce la época dorada del género autobiográfico.

1. El tener padres virtuosos y temerosos de Dios me bastara, si yo no fuera tan ruin, con lo que el Señor me favorecía para ser buena. Era mi padre aficionado a leer buenos libros, y ansí los tenía de romance para que leyesen sus hijos éstos. Con el cuidado que mi madre tenía de hacernos rezar y ponernos en ser devotos de Nuestra Señora y de algunos
santos, comenzó a despertarme, de edad –a mi parecer– de seis u siete años.

2. Ayudábame no ver en mis padres favor sino para la virtud; tenían muchas. Era mi padre hombre de piedad con los enfermos, y aun con los criados; tanta, que jamás se pudo acabar con él tuviese esclavos, porque los había gran piedad. Y estando una vez en casa una –de un su hermano– la regalaba como a sus hijos; decía que, de que no era libre, no lo podía sufrir de piedad. Era de gran verdad. Jamás nadie le vio jurar ni murmurar. Muy honesto en gran manera.

Santa Teresa de Jesús, Libro de mi vida

A partir de esa época surgieron otros géneros, como las confesiones, los diarios o las memorias. El escritor ruso Leon Tolstoi escribió su Confesión; el checo Franz Kafka, su Diario; el rumano nacionalizado francés Eugène Ionesco, su Diario en migajas, o el alemán Thomas Mann, sus Diarios íntimos. Otros autores han incluido en sus novelas o ensayos
pinceladas autobiográficas, como el poeta y escritor Carlos Barral, en Penúltimos castigos, o el novelista cubano Guillermo Cabrera Infante, con La Habana para un infante difunto.

Entre los autores de lengua inglesa sobresalen las autobiografías de los escritores ingleses Graham Greene,
con Una especie de vida y Vías de escape, o la de John Osborne, con El final de mi viejo cigarro, así como la de lo
estadounidenses Chester B. Himes, con La cualidad del daño y Mi vida en el absurdo, o la de la escritora Lillian
Hellman, Una mujer inacabada. Algunas personalidades del mundo del espectáculo han escrito sus biografías, aunque con desigual calidad literaria. Sobresalen entre ellas las que han publicado algunos cineastas, considerados también por su obra literaria, como John Huston, con A libro abierto, o Elia Kazan, con Mi vida. También, aunque con un menor rango literario, podrían mencionarse las autobiografías de políticos, como la del líder sudafricano Nelson Mandela, La larga marcha hacia la libertad, o de empresarios, como la de L. Iacocca, Autobiografía de un triunfador.

Recuerdos de mi vida...

Era una fría mañana de invierno, ese dieciocho de diciembre del 1992, cuando en aquella pequeña casita, casi en las montañas, mi madre comenzaba a sentir las primeras señales de mi nacimiento, después de haberme cargado en su vientre por nueve lindos meses, así que avisándole a mi padre juntos se dispusieron rápidamente a preparar  algunas cosas, pronto llegaron con el médico, efectivamente estaba a punto de nacer, comenzaba a amanecer cuando yo emprendía mi nueva vida, mi vida en la realidad, mi padre estuvo junto a mi madre en ese momento, porque era algo muy especial en sus vidas, puesto que era yo la primera semilla cultivada de su amor, tan pronto como nací mi madre me demostró su amor más grande al regalarme la vida, cuando llegue a casa todos tenían la atención en mí, pues era una pequeña persona que necesitaba los cuidados de alguien más que no podía realizarlos por si sola.
Así paso mi nacimiento, y aquella pequeña bebé se convirtió en una linda niña, durante este tiempo todo era maravilloso, la vida era tan linda, nada me preocupaba, cada mañana al amanecer era una nueva aventura la cual disfrutaba con mi familia y podía dormir para descansar cuanpto quisiese, excepto cuando hacía algo malo y mis padres me regañaban, en ese ¡mi mundo! no había por qué preocuparse, no había problemas, todo estaba casi perfecto, esos dos grandes señores me cuidaban siempre, todo su cariño y amor era para mí, había tiempo para jugar y reí juntos. Llego la hora un día de otoño cuando hice presencia en aquella escuelita, un nuevo mundo, en el cual yo era parte de él pero ya no me pertenecía completamente, sufrí mucho por esta razón, había más niños que coincidíamos en nuestras necesidades y eso me costaba aceptar, y después de  unos meses llego un nuevo ser a mi vida, mi hermana Leticia, alguien más que me robaba mi mundo y en mi propia casa, ¡no sabía  cómo aceptarlo y entenderlo!
Fue cuando aquella niña que tenía a la atención de todos tuvo que comenzar a realizar actividades por su cuenta, no era nada fácil para una niña de cinco años que perdía su mundo y tenía que comenzar con algunas responsabilidades. Basto con que pasaran unos años para que me diera cuenta de que esa bebe que me había robado todo ahora se convertía en una amiga para mí, con la que podía jugar a cualquier hora, contarle como me sentía y muchas cosas más, teníamos un mundo nuevo que compartíamos, entonces comenzaba a gustarme la idea de una hermana. Ahora mis padres veían por sus dos niñas que eran fruto de su amor, así juntos volvieron a regresar los bellos momentos compartidos, pero pronto llegaría alguien más, esa nueva persona volvía a  crear emoción en mis padres, en mi un poquito, pero ahora era mi hermanita la que no podía comprender.
Mi hermana y yo éramos tan felices que nos costaba aceptar a alguien más en nuestro mundo de caramelo, y aun con mayor intensidad puesto que nuestros padres estaban muy contentos y toda la familia con ello, todos preparan la llegada y el centro de atención se volvió para una persona que aún no siquiera está contigo. Llego el día de su nacimiento yo estaba con mi madre muy preocupada por las expresiones que hacía, no sabía que tenía o si estaba bien, me preocupe mucho por ellos, pero después cuando llego la hora del parto ya estaba aburrida y cuando lo vi la primera vez no entendía porque tanta emoción si era como todos los niños cuando acaban de nacer, así paso el nacimiento de mi hermano Alejandro.
Pasaron los días y llego mi cumpleaños, así que cuando vi lo que mi madre había preparado para mí con mucho entusiasmo me  di cuenta de que también yo le importaba y se preocupaba por mí y no solo por mi hermano, junto con mi pequeña hermana sobrellevamos la situación.
Al crecer mi hermano no se hallaba con nosotras, él tenía otros gustos y eso no me gustaba porque no podíamos jugar, parecía que pertenecíamos a mundos distintos, entonces con mis pequeños hermanos comenzaron las responsabilidades para mí, era algo que me parecía injusto, pues mi creía que todo le correspondía a mi mamá, mientras estudiaba la primaria aun no era tan notorio, pero todo cambio cunado tuve que cambiar de escuela, era algo tenebroso pues allí no conocía a ningún amigo, pronto me adapte, pero la forma de pensar de esa niña estaba quedando atrás y ahora ya me sentía grande, como si pudiera hacer cosas de adultos, fue una de las etapas más difíciles de mi vida
Sucedió una situación inesperada en la vida de mi familia y, es que habían un proyecto en el cual nuestra casa estaba involucrada, era la reconstrucción de un tramo de carretera, y para esto la casa de  nuestra familia interrumpía este, paso así que un día aquella casa que había sido el sitio de muchas alegrías, y muchas cosas bellas de nuestra familia fue derribada, no era nada fácil ver como tu casa poco a poco se derrumba, y todos los recuerdos que encerraban esas paredes parecían irse también, nada fácil resulto para todos adaptarse a la nueva casa, los recuerdos siempre estaban presentes y ya nada podías hacer.
 y ya casi para terminar la secundaria… alguien más llego a la familia, mi hermanito Juan José, pero ahora me sentía contenta por ese bebé cosa que no había pasado antes, era algo lindo preparar todo para su nacimiento y para mis hermanos también lo era así.
Nuevamente cuando llego el día de entrar a una nueva escuela me preocupaba puesto que nuevamente ¡no conocía a nadie! Ya cuando me adapte y conocí a algunas amigas todo comenzaba a estar mejor. En esa nueva escuela fue donde yo, esa jovencilla que comenzaba a vivir y a cambiar de mundo, pero todo aquello que me unía a mis padres cuando estaba pequeña sentía que lo había perdido todo, y es que no encontraba la forma de relacionarme con ellos, yo necesitaba contarles lo que me sucedía y ellos muchas veces no tenían tiempo para escucharme o me regañaban y no era lo que precisamente yo necesitaba, fue así como paso casi todo el trayecto de mi vida en preparatoria.
Pero de repente comenzó a amanecer, después de todos los sueños de niña, el tener más edad implicada vivir en el mismo mundo que el de las personas que estaban junto a mí, la vida me parecía mejor, la comunicación con mis padres mejoraba, aunque con mis hermanos no era lo mismo, pero todo estaba mejor. Estaba tan ilusionada con mi graduación, pero tan angustiada por no saber que quería hacer de mi vida, que cuando llego el día no me sentía preparada, sentía que aún no era tiempo, pero cuando llego no tuve más que aceptarlo y enfrentarme a la realidad, esa vida real que cuesta mucho aceptar y que duele  porque te sientes poco protegida por tus padres y con muchos problemas encima, además de que pareciera que ellos prefieren a tus hermanos.
Hoy en estas frías mañanas y calurosas tardes estoy aquí en Sultepec en su Escuela Normal, estudiando mi licenciatura, aunque aún parece un poco fantástico, porque en realidad no sé si estoy lista a mis dieciocho años de edad para estar frente a un grupo, poco a poco he ido armando mi identidad, creo que está llegando el momento en que comienzo a vivir utilizando mi propia reflexión y utilizando mis propios medios, poniendo en práctica todo lo gracias a mis padres he aprendido en día a día con su amor, preparándome para poder ser alguien en la vida.
Deisy Garduño Jácome